Turismo
Puntos de interés
Huerta y Campo.

Lorquí es un municipio con funciones residenciales, industriales y terciarias principalmente. Pero hasta el desarrollismo de los años 60 del pasado siglo fue un pueblo eminentemente agrícola y conservero en el que las fábricas de conservas demandaban la materia prima vegetal cosechada en el mismo pueblo o en sus alrededores. Muestra de esta cultura ligada al campo y agua, las numerosas norias y ceñas existentes en el municipio.

Los primeros motores impulsores llegaron en el siglo XX y desde entonces la tierra restada al campo y sumada a la huerta no ha dejado de aumentar.Del campo rico en oliva, trigo, melones y otros cultuvos de secano no queda sino el recuerdo y el nombre. Porque para todos, el campo, aunque esté lleno de frutales varios, es toda la extensión del municpio.




Templo Parroquial de Santiago Apóstol.

El tempo parroquial de Santiago Apóstol fue levantado entre 1765 y 1799 por Pedro Gilabert, artista que trabajó en la terminación de la torre catedralicia. Su estilo responde a los modelos arquitectónicos del momento (planta de cruz latina con cúpula sobre pechinas) pero lo singulariza una exquisita decoración neoclásica donde las ráfagas de luz, diversa simbología y cabezas de querubines llenan sus bóvedas, pechinas y cornisas.

Destacan los signos alusivos al apóstol Santiago. Se restauró en su integridad en la década de los noventa tras un largo y costosos proceso.





Lorquí: Ciudad de Salzillo.

Dentro del templo santiaguista encontramos tres esculturas dieciochescas del genial Francisco Salzillo, que merecieron en 2007 el reconocimiento de 'Ciudad de Salzillo' para Lorquí.

La escultura de San José tallada en madera de ciprés, en la que sostiene en su mano izquierda al Niño Jesús. El grupo de la Virgen Dolorosa y Jesús Nazareno conforman un conjunto único conservado que por influencia de la murciana cofradía de Jesús realizaría Salzillo. La Virgen es una de las más conseguidas Dolorosas de cuantas creó el genial imaginero. Nuestro padre Jesús es la única imagen de esta iconografía conservada en la Región del gran escultor.

Es una pieza con un excepcional tratamiento anatómico y quizás el último 'Jesús' que Salzillo realizara y el único conservado.



Las Norias.

Las dos norias que han perdurado de las doce con las que llegó a contar Lorquí se distribuyen a lo largo del curso de la acequia Mayor de Molina, que nace aguas arriba del municipio y reiga toda la huerta ilorcitana. Una de ellas se levanta en pleno casco urbano, al final de la calle Noria y recibe a los visitantes que llegan desde Archena.

La más importante, o conocida, es la del 'Rapao' por ser su custodio durante muchos años un hombre apodado así. Se tiene constancia documentada de su existencia desde el siglo XVIII, aunque se cree anterior. Ambas están declaradas de Interés Cultural.

La vieja noria de hierro y madera, complejo hidráulico de 4'5 metro de diámetro, fue totalmente restaurada y hubo que consturir un nuevo canal de desagüe, obra en piedra y ladrillo, para sustituir el original, que se desmontó por el emplazamiento actual de la carretera y que funciona perfectamente cuando la noria se pone en movimiento.











Palacete de Don Juan de la Cierva.

Esta construcción perteneció a Don Juan de la Cierva Peñafiel ministro y presidente del Gobierno durante el reinado de Alfonso XIII. Levantada en torno a 1915 entre sus muros se trazó la vía férrea Murcia-Caravaca y fue residencia ocasional de la familia. Es interesante destacar su estructura de casa-torre, tipología singular en la huerta de Muria, y que constituía, junto a las barracas, el paisaje arquitectónico de la antigua huerta.

Con sus influencias historicistas y modernistas es un ejemplo de construcción señorial del siglo XX.





Chimeneas Conserveras.

Son testigos mudos de la industria conservera existente en Lorquí durante el pasado siglo XX. Cinco son las construcciones que podemos admirar a lo largo del municipio, tres de ellas en el casco urbano. De todas ellas, cuatro son de planta circular y una de planta cuadrada.

Construidas a base de ladrillo y con decoración neomudéjar personalizan el paisaje de Lorquí junto a los cabezos.






Las Casas Cueva.

Lorquí es el pueblo con mayor índice de viviendas trogloditas de toda la Región y uno de los mayores de España. Están distribuidas prácticamente a lo largo de todo el casco antiguo. Modelos únicos dentro de su género, la mayoría están escondidas por modernas fachadas que las anteceden y un patio que completaba la forma de vida en estos lugares. Suelen contar con un espacio central que las articula, a través de arcos o estructuras adinteladas, el acceso a las demás estancias. Los techos son abovedados y llegan en algunos casos a los cuatro metros de altura. Su temperatura es agradable sobre todo en verano, que son muy fresquitas, para el invierno cuentan con singulares chimeneas. Están protegidas por la administración pública por su valor histórico, artístico y etnológico. Uno de los puntos más apreciados por los visitantes. Algunas se han convertido en pequeños museos, como la cueva de la familia de 'Los Tablachos'.





Cabezos: Escipión y La Ermita.

El Cabezo de Escipión es uno de los promontorios sobre los que se asienta el núcleo urbano de Lorquí. Debe su nombre a la leyenda según la cual allí murió Cneo Cornelio Escipión, cercado y vencido por las tropas cartaginesas de Asdrúbal Barca en el siglo 211 a. C. El Cabezo de La Ermita, punto más alto del casco urbano y que fue un cementerio antaño, debe su nombre al pequeño templo que representaba la última estación del Vía Crucis. Hoy día ambos han sido acondicionados como miradores desde donde se ofrecen unas magníficas vistas de toda la huerta del Segura.


Tejido Industrial.

En la actualidad el municipio cuenta con casi tres millones de metros cuadrados de suelo industrial, dividido en cuatro polígonos industriales: El Saladar I, El Saladar II, San Martín y Base 2000. La buena situación geográfica, las excelentes comunicaciones y la gran calidad de estos polígonos locales hacen que Lorquí sea uno de los pueblos más demandados en nuestra Región para la instalación de empresas.



Espacios Naturales.

Lorquí es un pueblo con paisajes muy distintos. Y es que la huerta de la vega del Río Segura sembrada de huertas, aun en producción de frutales y hortalizas, contrasta con la zona árida y seca del Saladar y los Montes Blancos, único espacio protegido de la Vega Media. A través de la mota del río, una zona de paseo para los amantes de la naturaleza, se encuentra un sendero incluido dentro de la Ruta de la Vega Media y también del Camino hace Caravaca a través del que descubrir la flora y la fauna autóctona del río.

El municipio dispone también de un espacio natural con senderos para pasear a través de pinos y vegetación propia de las tierras salinas. Este espacio dispone de zona de cocinas, mesas, bancos y zona de juegos, situado en el entorno al polígono industrial El Saladar I.




Gastronomía.

Destaca el arroz y conejo, con o sin caracoles, plato típico de las comidas familiares de los domingos. En días de lluvia y frío no pueden faltar las deliciosas gachasmigas, hechas de harina y acompañadas de tropezones de tocino y chorizo, con acelgas fritas, cebollas asadas y algún pescadito frito. Cocido de pelotas, potajes, patatas cocidas con ajo y un sinfín de exquisitos guisos que hacen que nuestra cocina huertana sea un deleita para los paladares más exquisitos.

Lugar importante también ocupan nuestros dulces, como las monas de pascua con su huevo duro, el turrón de pava típico de San Antón, los bizcochos borrachos, las paparajotas, la torta de chicharrones y, en Navidad, los mantecados, suspiros y cordiales.

Dignas de mención son las conservas y mermeladas caseras elaboradas con producto directamente de la huerta en dos producciones visitables dentro del municipio Conservas Modesto y Los Mocitos.




Texto: Francisco García Marco.